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Eros

Soporte

Última actualización: 27 de julio de 2026

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eros@darkden.net

Al otro lado hay una persona, no un sistema de tickets: puede tardar unos días, pero se contesta. Si lo que has encontrado es un fallo de seguridad, no uses esta vía sin leer antes cómo reportarlo.

Eros todavía no está publicada. Lo que responde esta página es cómo funciona la app que se va a publicar; donde algo aún no está hecho, o donde va a cambiar más adelante, se dice en la propia respuesta.

¿Cuándo se puede instalar?

No hay fecha. Está en desarrollo y se publicará en Google Play; cuando ocurra, el enlace estará en la portada. No hay lista de espera ni ningún sitio donde apuntarse, entre otras cosas porque eso significaría pedirte un correo, y no queremos tener uno tuyo.

¿Se guarda algo de lo que hago?

Lo que marcas como límite, no. Vive en la memoria del teléfono mientras dura la partida y desaparece al terminarla: no se escribe en disco, ni en preferencias, ni en registros, ni en informes de fallo. Es el dato más sensible que maneja la app y por eso es el único que nunca llega a guardarse.

Lo que sí se queda en el teléfono —y solo en el teléfono— es esto:

Nada de eso sale del móvil, y no es una promesa de buena voluntad: la versión publicada de la app no pide el permiso de internet, así que no tiene por dónde enviarlo. El detalle completo está en la política de privacidad.

¿Lo ven los demás?

No. Nadie ve lo que otra persona ha marcado, y la app está construida para que no haya forma de deducirlo:

El matiz honesto: con un solo móvil compartido, la app puede evitar enseñar tus límites, pero no puede evitar que alguien mire por encima de tu hombro mientras los marcas. Por eso la configuración es corta y la pantalla se limpia sola al pasar el teléfono — pero si el sitio es incómodo, apártate un momento. Cuando llegue el modo con un móvil por persona, ese problema desaparece.

¿Puedo quitar contenido que no quiero?

Sí, y de tres maneras distintas.

Antes de empezar. Marcas los temas que no quieres que salgan, hasta dónde llegas en cada eje, y si aceptas que el juego te proponga beber. Hay además categorías enteras que se activan o desactivan en bloque para toda la partida. Todo eso lo haces en privado y se aplica tanto a lo que te toque a ti como a lo que tengas que presenciar.

Durante la partida. Cada carta lleva un botón de «Esto no» al mismo nivel que los demás: es gratis, no cuesta turno ni penalización, y lo que quita no vuelve a salir en toda la noche. Cada cierto tiempo el juego ofrece además a todo el mundo a la vez revisar sus límites en privado, para que quien necesite bajar algo a mitad de partida no tenga que pedirlo delante de nadie.

Y siempre. Pasar un turno cuesta lo que el grupo haya acordado al empezar —puede ser nada—, y quitar algo de la partida no cuesta nunca nada. Ni lo uno ni lo otro hay que explicarlo.

Dos cosas que no puede hacer, y conviene saberlas:

¿Funciona sin internet?

Sí, entera. El catálogo va dentro de la app y la partida no sale del dispositivo. No es que funcione «también» sin conexión: la versión publicada no pide ni un solo permiso del sistema, el de internet incluido, así que aunque quisiera conectarse a algo, Android no la dejaría.

Dos consecuencias, por si alguna importa:

¿Hace falta cuenta, registro o correo?

No. Ni cuenta, ni registro, ni correo, ni inicio de sesión con nada. Se abre y se juega. Tampoco hay perfiles públicos, ni gente desconocida, ni chat: no es una red social y no se parece a una.

¿Cuánta gente juega, y con cuántos móviles?

De dos a ocho personas con un solo móvil, que va pasando de mano en mano. Está pensado para una noche en casa o en un bar, y el contenido se ajusta a dónde estéis: lo que tiene sentido en un salón no lo tiene en una mesa con gente alrededor.

¿Se nota desde fuera lo que es?

Poco, y eso está pensado. La app no tiene imágenes: el catálogo es texto y nada más. Habrá un modo discreto que impide las capturas, oculta la previsualización en el selector de tareas de Android y permite dejar el icono y el nombre neutros. Y el identificador que aparece en los ajustes del teléfono es net.darkden.eros, que no delata gran cosa.

¿Cómo borro lo que haya quedado en el móvil?

Desinstalar borra lo que hay en el teléfono, que es donde está todo: no hay servidor del que pedir una baja ni cuenta que cerrar. Si prefieres seguir usándola, en Ajustes hay un botón que vacía el historial de cartas ya jugadas, que es lo único que se acumula.

Y sin el matiz que suele haber: Android puede guardar una copia de los datos de tus apps en tu cuenta de Google, pero Eros tiene esa copia de seguridad desactivada, así que desinstalar se lo lleva todo de verdad — no queda una copia esperando a que reinstales. Está contado entero en la política de privacidad.

¿Y si la app propone algo que yo había vetado?

Entonces es un fallo grave, no una carta desafortunada. Que eso no ocurra no es un filtro de mejor esfuerzo: es una condición que el código tiene que cumplir y que se comprueba con tests en cada cambio, incluidos los que están escritos a propósito para intentar colar algo vetado.

Si te pasa, cuéntanoslo por la vía de seguridad y no por la de soporte: se trata como un fallo de seguridad porque rompe la única promesa que hace este producto.